Neide Margonari

Neide Margonari – El Llamado

Tenemos que tener en la mente, que todo lo que nos ocurre, por más maravilloso o trágico que sea, son experiencias necesarias que deben ser vividas, forman parte de la tesitura evolutiva de nuestra conciencia junto a la gran red cósmica universal. Hay vidas y vidas la nuestra alma humana, formada por los cuatro cuerpos inferiores (físico, etérico, mental y emocional), se van direccionando con el propósito de llegar a la meta que deberá ser alcanzada por nuestra Alma Divina (Yo Superior), a través del desarrollo y de la maestría de nuestros dones latentes, que al final de este ciclo evolutivo, se incorporarán junto al trabajo UNO, o Plano Divino Mayor del Universo.

En esta vida actual, percibo estar viviendo un momento de síntesis de todo un proceso de aprendizaje, hecho de experiencias a lo largo de incontables vidas. Estas vidas fueron acezadas en este tiempo por la necesidad de asimilar y comprender ciertos aspectos aprisionados, tensos, doloridos y conflictivos de la personalidad, aspectos inmersos en el inconsciente, que a posteriori, cuando fueran asimilados por la conciencia, me permitirían dar continuidad a mi desarrollo espiritual y al desarrollo de los dones latentes de mi Alma.

En 1990, durante mi llamado espiritual, muchas de esas vidas pasadas aparecieron a través del uso de medicamentos homeopáticos y por el uso de las esencias florales. En esa época pude revivir muchas experiencias deleitantes así como también experiencias trágicas. A través de la Homeopatía, tuve acceso a una de estas vidas (futuro) en una esfera más evolucionada (Ronda), en la cual me redescubro trabajando junto a las flores, como sintonizadota y también como manipuladora de esencias florales en un laboratorio donde, con énfasis, me encuentro delante de un gran tubo de ensayo, con el nombre de la esencias floral Clematis. Fui mucho más allá en las regresiones de mis vidas pasadas, llegué al punto de mi origen cósmico, el Fuego, estado de éxtasis puro.

A través de este autoconocimiento, descubro haber llegado al punto en que Cristo predicó, conócete a ti mismo, y al punto en el cual el Dr. Bach predicó, para que cada uno pueda curarse a sí mismo. La síntesis alcanzada por la visión del todo (vidas pasadas y origen cósmico), me entregó la comprensión de que mi alma viene siendo guiada, modelada, forjada y mejorada en varios mundos, desde los más sutiles hasta el actual más denso. En esta esfera más densa, la Tierra, me di cuenta de estar viviendo siempre con el ansia de liberarme de los conflictos creados por la ilusión de la materialidad y de sus consecuentes trampas.

En la década del 80, mi actuación en el área de las Artes Plásticas, con un lenguaje de tenor metafísico en los dibujos, en los óleos sobre tela y en las esculturas, a través de sumergirme para dentro de mi misma, busqué la médula de mi esencia, cuando conseguí acceder a ciertas imágenes, tesoros preciosos adquiridos y cultivados en vidas y vidas, en otros mundos mucho más allá del nuestro. A partir de mi llamado espiritual, en 1990, estas imágenes-informaciones, verdaderos tesoros revelados, me permitieron continuar nuevamente la evolución de mi conciencia en este plano físico.


En el actual ciclo evolutivo mis numerosas vivencias-experiencias, forman y completan esta etapa de mi vida por el surgimiento de la comprensión y la necesidad de remover los obstáculos-sufrimientos, que me impedían acceder a la Luz. Hoy, en mi jornada espiritual, me siento cada vez más guiada y protegida por mi Yo Interno, que pacientemente me condujo hacia las flores y a la unión con mi grupo externo de trabajo junto a la humanidad, los curadores (terapeutas, médicos terapeutas, psicólogos terapeutas y curadores espontáneos) y con mi grupo interno, los Seres Divinos conectados a la Gran Fraternidad Blanca.

Las energías de los Rayos contenidas en las esencias florales fortalecieron y continuaron fortaleciendo mi conexión con mi Yo Interno, dándome la comprensión de todo este proceso de aprendizaje-vivencias. Las Energías Divinas que me rescataron y me recondujeron nuevamente en dirección a la Luz, a través de la fe, de la determinación, de la seguridad de la existencia del Amor Mayor, del amparo, de la protección, del fortalecimiento, del consuelo, de la señalización del camino correcto a ser seguido, de la verdad, de las enseñanzas, del discernimiento, de la transformación, de la transmutación y de la sutilización. Un profundo y minucioso trabajo de revisión y de comprensión de los aspectos sumergidos en el inconsciente, pendientes en mi personalidad, que nuevamente están siendo amorosamente integrados al trabajo que ejecuto junto a las flores y a las esencias florales, vivenciando y perfeccionando mi don latente de sintonizadora de las flores con entusiasmo, alegría y amor, realizando el pleno propósito de mi Alma Divina, que es el de servir a la humanidad. El camino de todos los Hijos de la Luz Divina, el camino del sacrificio, esto es el del Sacro-Oficio
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Neide Margonari

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